RIA Novosti.

De aquí a diez años, Moscú acabará reconociendo la independencia de Kosovo aunque hoyrus.jpg

insiste en que Belgrado y Pristina sigan negociando para lograr una fórmula de compromiso, opina Alexander Rahr, director de programas para Rusia y CEI en el Consejo alemán de Política Exterior.

“Que el Consejo de Seguridad de la ONU apruebe por una resolución la independencia de Kosovo, no es factible. En el mejor de los casos, Rusia se abstendría”, señaló el experto. “Cuando Pristina proclame la independencia, van a reconocerla numerosos países. EEUU lo hará en el mismo día. Ahora bien, este tema marcará una línea divisoria en la política exterior y de defensa de la Unión Europea, por analogía con lo que sucedió en 2003, cuando la invasión en Irak. La UE se verá debilitada a raíz de estos acontecimientos”.

“El fracaso de la resolución sobre Kosovo en el Consejo de Seguridad de la ONU difícilmente tendrá repercusiones graves en la relación de Rusia con Occidente”, piensa Rahr. “¿Quiénes reconocen a Chipre del Norte o a Taiwán? ¿Quiénes reconocían a la RDA en la década del 50 y el 60? Las pasiones hervían pero, aún así, se mantenían contactos con la Alemania del Este”, recordó él.

“Rusia y varios países más eludirán reconocer a Pristina durante algunos años”, auguró el experto. “Pero la Unión Europea acabará reconociendo a Kosovo y, dentro de unos diez años, cuando los kosovares hayan  ingresado en la UE, Moscú también va a reconocerles de forma automática”.

Ala Yazkova, del Instituto ruso de Europa, compara los actuales intentos de quitarle a Serbia el 15% de su territorio con el Pacto de Múnich de 1938, cuando Francia y Gran Bretaña dejaron a Alemania fragmentar a Checoslovaquia. Independentistas kosovares, según ella, tendrán que tomar en cuenta la realidad. Proclamar la soberanía antes de que en Serbia se celebren los comicios presidenciales, previstos para el 20 de enero, “implicaría con gran dosis de probabilidad la elección del nacionalista Tomislav Nicolic, lo cual sería preludio a un conflicto armado”.

“La táctica de las naciones occidentales con respecto al status de Kosovo es resultado de su apuesta por Boris Tadic en las elecciones presidenciales de Serbia”, opina Borislav Milosevic, antiguo embajador de Yugoslavia en Moscú y hermano del fallecido ex presidente Slobodan Milosevic. La “zanahoria” para los europeístas serbios ha de ser el acuerdo de asociación a la UE, cuya firma está prevista para el 28 de enero.

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