Belgrado, 1 feb (EFE).- Serbia vive hoy una jornada de reflexión ante la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, trascendentales para la futura orientación política del país, en las que compiten el ultranacionalista Tomislav Nikolic, afín a Rusia, y el actual presidente, el reformista pro europeo Boris Tadic.

Las elecciones se celebran en el momento en que los líderes albanokososovares ultiman los preparativos para proclamar de forma unilateral la independencia de la provincia serbia de Kosovo, que, esperan, sea reconocida por EEUU y muchos países europeos, pero a la que Serbia se opone tajantemente.

Nikolic, del opositor Partido Radical Serbio (SRS), fue el vencedor relativo de la primera vuelta, el pasado día 20, al obtener el 39,9 por ciento de los votos, frente a Tadic, líder del Partido Democrático (DS), con el 35,4 por ciento, en una competición en que participaron otros siete candidatos.

Los analistas coinciden en que el domingo la lucha será difícil y que el resultado será incierto hasta el final. Se prevé una alta afluencia a las urnas, incluso superior a la registrada en la primera vuelta, de más del 60 por ciento, poco común en Serbia.

Eso se explica por un ambiente de plebiscito que imponen estas presidenciales, en las que se puede considerar que Serbia decide si seguirá por el curso pro europeo que tomó en el año 2000, tras la caída del régimen autoritario de Slobodan Milosevic, después de una década de gobierno.

El primer ministro serbio, Vojislav Kostunica, no respaldó de forma directa a Tadic, a pesar de que los partidos que lideran son socios de gobierno, y dejó a sus simpatizantes que voten al candidato que consideren oportuno en la segunda ronda.

La popularidad del “ultra” ha ido en aumento junto con las reticencias que han surgido en Serbia en los últimos meses hacia la Unión Europea (UE) ante la postura favorable de muchos países europeos a una posible independencia de Kosovo.

Nikolic, antiguo aliado de Milosevic en el poder, simboliza el estancamiento en el curso europeísta, aunque él insiste en que estaría dispuesto a cooperar con la UE “sólo con una pequeña condición, y es que no toque a Kosovo”.

El líder radical aboga por unas relaciones más estrechas con Rusia, que apoya a Serbia en sus intentos de preservar Kosovo, una provincia que para muchos serbios es tierra sagrada y símbolo de su identidad nacional.

Otro punto que centró la campaña de Nikolic es la lucha contra la corrupción, arraigada en la sociedad, y por una mejora del bajo nivel de vida de la población, descontenta por los pocos progresos logrados desde los cambios democráticos del 2000.

Tadic pidió el voto a los ciudadanos en apoyo a la idea de una Serbia integrada en la UE y abierta al mundo, e insistió en que este país sólo reforzado económica y políticamente puede defender sus intereses y preservar Kosovo.

Este candidato también recalcó que nunca renunciará a la lucha para que Kosovo permanezca en Serbia por medios diplomáticos y pacíficos.

A diferencia de su rival, Tadic aseguró que la pugna por Kosovo y el camino hacia la UE son dos asuntos separados, y dijo que en Europa hay países que no reconocerán la independencia unilateral de la provincia serbia.

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