Hace poco más de 600 años, los campos de Kosovo fueron regados con la sangre de la mejor juventud serbia. La Batalla de los Mirlos supuso el compromiso de todo un pueblo por defender su patria espiritual –y la Europa toda- frente a la sombra de invasión otomana.

 

En 1999 la amenaza contra el corazón mismo del pueblo serbio se volvía a repetir y en esta ocasión venia del cielo.

Bajo el pretexto de una supuesta agresión a la población albanesa residente en la provincia serbia de Kosovo, durante 80 días y 80 noches la OTAN y la gran mayoría de la Comunidad Internacional hipócritamente bombardearon a la misma población civil, provocando cientos de muertos, dando directamente cobertura y amparo a los terroristas y verdaderos genocidas del UÇK-ELK (Ejercito de Liberación de Kosovo).

 

A partir de ahí, la administración territorial de esta región serbia, pasó a manos de UNMIK, Misión Internacional de Kosovo de las Naciones Unidas, que ha obviado las violaciones a los Derechos Humanos de la población autóctona y de diversas etnias, tales como la quema de iglesias y conventos que formaban parte del legado cultural religioso amén de la limpieza étnica hacia la minoría serbokosovar y todo ello amparado y promovido por los propios dirigentes albanokosovares.

 

 

Hoy una nueva agresión se ha perpetrado contra este pueblo. Bajo el amparo, directriz y visto bueno de los EEUU, la UE y la Comunidad Internacional, los terroristas musulmanes del UÇK-ELK con su líder Hashim Thaçi a la cabeza, han proclamado de manera unilateral y poco democrática la secesión de la provincia serbia de Kosovo y Metohija. La que es patria espiritual, religiosa, cultural y el alma misma del pueblo serbio ha sido infamemente expoliada.

Dirigido desde Washington y maniobrado desde Bruselas, el Parlamento pro musulmán de los albaneses de la provincia serbia de Kosovo han declarado unilateralmente su independencia, todo ello violando flagrantemente los principios doctrinales más elementales del Derecho Internacional que tienen su concreción en la Resolución 1244 de la ONU por virtud de la cual se garantiza la integridad territorial de Serbia incluyendo Kosovo y Metohija como parte de la República Federal de Yugoslavia, y por tanto de Serbia, su sucesora como sujeto de Derecho Internacional.

Ante lo cuál el Colectivo Kosovo No Se Vende quiere expresar su firme postura y recia oposición ante lo que considera un grave atropello a la Legalidad Internacional y a los derechos de un pueblo tan injustamente castigado a lo largo de la historia.

Es por ello que hacemos un llamamiento a todas la organizaciones y personalidades del espectro sociopolítico del Estado a que acudan a las próximas convocatorias que se van a producir –de las que puntualmente iremos convocando- cuyo objeto será el apoyo a la resistencia cívica serbia, la Justicia y el respeto a la Legalidad Internacional.

 

 

José Antonio Garcena.

Robert L. McCracken.

Kosovo No Se Vende.

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