KOSOVO NO SE VENDE

Publicamos un interesante análisis de Miguel Angel Jardim, de Causa Identitaria redactado originalmente para la revista Identitario.

Consumada ya  la independencia de Kosovo, organizada por los Estados Unidos, con el beneplácito de una mayoría de países europeos, esta no ha aportado ninguna novedad a la compleja situación en los Balcanes.

Las tensiones étnicas siguen siendo, en particular donde viven los albaneses, irredentistas y expansionistas, y los serbios, ya sin salida al mar (recuérdese la independencia de Montenegro),  se sienten injustamente marginados por la comunidad internacional.

Los Estados Unidos, junto con sus aliados tradicionales y ahora con solidaridad alemana, confiando en la independencia de Kosovo con el fin de debilitar a Serbia (teniendo en cuenta que esta está históricamente vinculada a Rusia), siempre con el objetivo final, según la tradición clásica, del divide y vencerás.

La Unión Europea, paralizada por desacuerdos internos sobre cómo hacer frente a la situación, tratar de apagar los ánimos con alicientes y promesas a Serbia en un intento de encontrar una forma elegante de solucionar el ya de por sí complicado embrollo de los Balcanes.

Por otra parte, Rusia y China, así como India, países fundamentales en el equilibrio de las relaciones internacionales, no reconocen la soberanía de Kosovo, ni tienen la intención de hacerlo impidiendo la

la entrada en el territorio de las Naciones Unidas.

Estamos ante un Estado reconocido en parte por la Comunidad Internacional, siendo la región más pobre de toda Europa, musulmana, base del tráfico de drogas y tarta de blancas, dirigido por la mafia albanesa, para quienes el concepto de democracia siempre ha sido papel mojado. Kosovo es un Estado subordinado a las aspiraciones regionales de la supremacía de los norteamericanos.

Ciertamente, la situación sigue siendo explosiva: Serbia nunca aceptará la soberanía de Kosovo y los albaneses, por su parte, no cejarán en su independencia. En el futuro, acabaran reclamando otras zonas donde son mayoría desestabilizándolas como  Macedonia y Montenegro.

La independencia de Kosovo fue un acto aventurado, anti-serbio y anti-europeo. Históricamente, Kosovo ha sido, es y será serbio.

El futuro sigue abierto. La solución del conflicto requiere la integración de Kosovo en una Serbia federal, con las garantías de autonomía política y administrativa, el respeto de la identidad nacional de todas las comunidades que han existido durante siglos. Pero seamos realistas y pragmáticos: reconciliar los Balcanes con la historia que tienen sólo se producirá deuna forma viable en el contexto de una Europa unida.

Miguel Ângelo Jardim.

Revista Identitário.

Traducción y adaptación Kosovo No Se Vende.

Anuncios