KOSOVO NO SE VENDE

A menudo y no sin cierta ligereza utilizamos términos como “kosovar”, “serbokosovar” o “albanokosovar” para referirnos a propios y extraños de Kosovo.

Pero nunca nos paramos a pensar sobre el contenido y alcance de estos adjetivos y sustantivos y sobre la conveniencia de su utilización, máxime sin con ella quizás estemos albanizando Kosovo nosotros mismos.

Kosovar frente a “de Kosovo”

El adjetivo/sustantivo kosovar, que se ha popularizado en los últimos años con el sentido de “relativo a Kósovo”, es un ejemplo claro de introducción de una forma extraña al sistema lingüístico castellano, ya que constituye el único caso en nuestro idioma de un gentilicio con sufijo -AR. Aceptado con entusiasmo por periodistas, funcionarios y cooperantes, ha pasado en poco tiempo a constituir un signo de que se había superado con éxito la primera etapa del conocimiento de la realidad de Kósovo.

Kosovar es una palabra albanesa, que significa “natural o habitante de Kósovo”. En serbocroata, existe una palabra equivalente, “kosovac”. Aunque no siempre ha sido así, en la actualidad existe un uso claramente diferenciado de ambos términos. La palabra kosovar equivale en estos momentos a “albanés de Kósovo”, por lo que los serbios de la región y los miembros de otras minorías nacionales no la utilizan para referirse a sí mismos y, en general, rechazan su uso como gentilicio común a todos los naturales o habitantes de Kósovo.

La opción por la forma kosovar procede de la clase política e intelectual albanesa y tiene la finalidad clara de reforzar la idea de la “albanidad” del territorio. En esta interpretación, Kósovo es albanés y todo lo que se encuentra sobre él tiene un nombre propio albanés. Por eso mismo, desde estos medios se insiste, con éxito diverso, en la sustitución de la forma serbia Kósovo, aceptada desde hace tiempo en las lenguas occidentales, por la albanesa Kosova.

A pesar de que el uso actual en serbocroata tiende a diferenciar kosovac y kosovar, existen también ejemplos recientes de uso indistinto de ambos gentilicios. Así, por ejemplo:

– En el lenguaje burocrático de la Yugoslavia socialista se utilizó con gran frecuencia a partir de finales de los años 70 este uso, por insistencia del liderazgo (mayoritariamente albanés) de la Provincia Autónoma de Kósovo.
– En la actualidad, se encuentra ese uso en medios de comunicación que beben de fuentes occidentales, o en círculos inclinados (políticamente) a aceptar el punto de vista occidental.
– Los croatas y bosniacos tienden a utilizar “kosovari” en lugar de “kosovci”. En esta opción influye la simpatía política hacia los albaneses frente a los serbios.

Vemos, pues, que el uso del término “kosovar” tiene un alcance político evidente: equivale a señalar que el territorio es intrínsecamente albanés, y que la propia esencia de Kósovo está ligada a lo albanés. Se trata, por supuesto, de una opción política respetable, pero, a los efectos de su aceptación en nuestro idioma, tiene el grave inconveniente de la falta de neutralidad. Por ello, entendemos que en castellano, lo normal sería que no utilizáramos ni una forma ni la otra, sino que acuñáramos una propia de acuerdo con la lógica interna de nuestro idioma (podría ser “kosovés”), o que dijéramos, simplemente, “de Kósovo”.

Terminología del conflicto de la Antigua Yugoslavia

José-Miguel Palacios  y Cesar Díez

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