KOSOVO NO SE VENDE

Una vez más nuestro amigo Ricardo Angoso, nos facilita un nuevo capítulo de su libro “Kosovo: Las Semillas del Odio”, para todos los lectores de Kosovo No Se Vende.

Podeis adquirir un ejemplar de este libro, altamente recomendable, solicitándolo en vuestras librerias, o a través del siguiente enlace: http://www.plazayvaldes.es/libro/kosovo-las-semillas-del-odio/1300/

La  personalidad de Hashem Thaci

Los Estados Unidos empezaron el trabajo en Kosovo hace años ya a través de sus activos servicios secretos en los Balcanes. Belgrado combatía contra el brazo armado de los separatistas albaneses, el Ejército de Liberación de Kosovo (ELK), una criatura de la CIA, como Osama bin Laden. Esto fue reconocido por la propia agencia de espionaje, que le proporcionó entrenamiento, armas y dinero, especialmente entre 1998 y 1999, poco antes de que EE.UU. y la OTAN bombardearan la ex Yugoslavia durante 11 semanas.

Juan Gelman

¿Y quien es Hashem Thaci (sus hombres le llamaban Serpiente), el hombre que con mano de hierro dirige el ECK desde sus orígenes hasta hoy, cuando ha sido nombrado primer ministro kosovar? Pues un antiguo terrorista reconvertido en político que ha utilizado todas sus armas y mejores artes para hacerse con el poder y el manejo del nacionalismo radical albanés. El UCK aparece oficialmente en y público por primera vez en el cementerio de Skenderaj para rendir homenaje y honores a uno de sus supuestos caídos. En esos momentos, en noviembre de 1997, el UCK estaba recibiendo ayuda del ejército albanés, de ex oficiales e instructores del ejército y la policía yugoslava y de algunos servicios secretos occidentales, según fuentes norteamericanas, y Thaci ya estaba allí para coordinar estos trabajos.

Así define en diario El Mundo, en palabras del periodista Daniel Estulin, a este líder del nacionalismo albanokosovar: “Su pasado de líder violento cimentó la fama de «luchador por la libertad» que Thaçi tiene entre la población kosovar. Aquel periodo también alentó las sospechas sobre una trastienda de masacres -sobre el ELK pesa la sospecha del asesinato de 10.000 civiles serbios-, crimen organizado, tráfico de drogas y fundamentalismo islámico. Sus detractores lo acusan de haber fundado el Grupo de Drenica, la principal y más conocida organización criminal de los Balcanes, que controla entre el 10% y el 15% de todas las actividades delictivas en Kosovo, entre ellos el contrabando de armas, heroína, cocaína y cigarrillos, robo de automóviles y prostitución. La unión entre Grupo Drenica y las mafias Albanesas fue presuntamente sellada con un matrimonio entre la hermana de Thaçi y Sejdij Bajrush, uno de los capos del país de la bandera roja y el águila bicéfala”.

Y la BBC, en un informe que luego retiró de sus páginas web, señalaba: “Hashim Thaci había ordenado el asesinato político de sus opositores de la Liga Nacionalista Democratica de Ibrahim Rugova.” Además, el demócrata Thaci ordenó el asesinato de Femi Agani, uno de los más estrechos colaboradores de Rugosa, según la agencia yugoslava Tanjug el 14 de mayo de 1999”. Los dos principales valedores de traficante de drogas, Thaci eran el general Wesley Clark y la ex secretaria de Estado americano en la época Clinton, Madeleine Albright, responsable ideológica y política de las intervenciones militares contra Serbia. Dichas aseveraciones y acusaciones también son recogidas por el ya citado Daniel Estulin en su libro Los señores de las sombras.

En febrero de 1998, para seguir con el relato de las andanzas de Thaci la carrera criminal-mafiosa del UCK daba sus primeros frutos: una nueva fuerza terrorista que ponía en duda su protagonismo y le hacía peligrar sus ayudas desde el exterior, la Fuerza Armada de la República  Kosovo (FARK), partidaria del “presidente” Rugova, sufre un duro ataque; su máximo líder, Ahmet Krasniki, es asesinado en pleno centro de Tirana. Thaci, que nunca ha aceptado que nadie le haga sombra, estaba, al parecer, detrás de este atentado. Nunca ha ocultado, incluso en entrevistas con medios extranjeros, que su objetivo final es “eliminar” a Rugova de la escena política de Kosovo. Afortunadamente para él, su muerte le dejó el camino libre para llegar al máximo liderazgo de su pueblo tras las últimas elecciones parlamentarias, en las que sólo participaron partidos y movimientos albanokosovares. Ese era el Kosovo democrático y multiétnico que defendían los Solana, Clinton y compañía.

Muy joven, con apenas treinta años en aquellos días, Thaci tenía claro que quería ser el máximo líder del nacionalismo albanés radical y para ello no iba a obviar los métodos violentos. En aquellas duras jornadas, ya de abiertos combates y enfrentamientos con las fuerzas serbias, los hombres del UCK reparten octavillas en las que advierten, con su consigna habitual: “O estás con nosotros, o quemaremos tu casa. Unete a tus hermanos”. Los enemigos del UCK en aquellos días eran eliminados físicamente, no tenían más elección que apoyar a los hombres de Thaci.

Luego estaba su alianza con los Estados Unidos, corroborada por numerosos servicios secretos occidentales y medios de comunicación, país que acabó financiando y sirviendo de cobertura militar a su organización. Utilizando las relaciones y el poder económico del lobby albanés en Washington, Thaci llegó incluso a celebrar diversos encuentros y cenas con Richard Holbrooke, uno de los más estrechos colaboradores de Clinton en política exterior y el diseñador de la estrategia norteamericana para los Balcanes.

Igualmente, en aquellos días de la “liberación” los miembros del UCK prohibían todos los partidos políticos y atacaban físicamente a las minorías serbia, croata y gitana, no escapando de sus ataques ni los propios albaneses que osaban desafiarles y que eran señalados por la organización terrorista como “colaboracionistas” de los serbios. Tampoco se podían mantener relaciones personales ni empresariales con los serbios, defender el diálogo con Belgrado ni pertenecer a organizaciones “democráticas” ni pacifistas, pues en aquellos días la gran obsesión de Thaci era derrotar política y militarmente a la Liga Democrática de Kosovo de Rugova. Pese a todo, Rugova estuvo al frente del timón kosovar hasta su muerte, acaecida en el año 2006.

En enero de 1999, según el diario albanokosovar Koha Ditore, el periodista Enver Maloku, director del Centro de Información de Kosovo y periodista cercano a Rugova, era asesinado por el UCK. Ya un par de años antes, en 1997, y demostrando el nuevo talante del UCK en su lucha por la “liberación nacional”, había aparecido muerto con la cara desfigurada por los golpes de un destornillador y una botella rota en su apartamento de Tirana el también periodista Hashim Thaqi. Curiosamente, el difunto era compañero de piso de Thaci, aunque el máximo líder del UCK siempre negó tener relación con tan extraño suceso (¿?). Sus diferencias, en aquellos días, ya eran notables.

El UCK nunca ha ocultado su objetivo de convertirse en el partido único de Kosovo, siguiendo los objetivos maoístas iniciales con los que se formó el grupo, y siempre ha aspirado a ser el único referente político y familiar de Kosovo, desafiando abiertamente el liderazgo de Rugova e incluso a la comunidad internacional en su afán por pacificar el territorio. Fehni Agani, político inteligente y culto cercano a Rugova, pagaría también con  su vida el intento por lograr un acuerdo aceptable con Belgrado, siendo asesinado en pleno conflicto y olvidado más tarde sin que nadie al día de hoy haya respondido por sus muerte. El coacción, las amenazas y el ocultamiento de pruebas son moneda corriente en Kosovo, tal como se comprobó en el reciente juicio contra el ex primer ministro Agim Ceku, cuyos   testigos denunciaron que fueron amedrentados para que retirasen sus acusaciones contra este supuesto ex terrorista. Así son las cosas en el nuevo Kosovo pacificado por la OTAN.

Y es que los asesinatos mafiosos han sido la tónica dominante desde la creación del UCK. Las tentativas por crear fuerzas terroristas alternativas al UCK siempre han terminado en un baño de sangre: en 1998 fue asesinado Ahmet Krasniqui, encargado de la ya citada FARK, y hombre con buenas conexiones y contactos con Arabia Saudí, Estados Unidos y Turquía, lo que molestó mucho a Thaci y a sus hombres. Aparte de estos crímenes, siempre reprobables, en el seno del UCK siempre han abundado las ejecuciones sin juicio, las palizas y las torturas, según fuentes tan poco proserbias como The New York Times y The Times.

La figura de Thaci estuvo inicialmente muy ligada a la del ex presidente albanés Salí Berisa, quien utilizando a los clanes del norte de Albania, que tradicionalmente le apoyan, utilizó todas sus influencias, conexiones internacionales y fuentes de financiación para apoyar al UCK. Hombre amante del lujo, los buenos restaurantes y la ropa occidental de marca, tal como aseguran todos los que le conocen en Pristina, Thaci cultivó la amistad con Berisha y otros dirigentes albaneses para hacerse con el liderazgo del autodenominado “movimiento de liberación nacional” albanokosvar.

La gran paradoja de estos jóvenes guerrilleros albaneses es que ideológicamente venían de la orilla opuesta de Berisha, pues en sus orígenes el movimiento guerrillero albanokosovar simpatizaba con el ex dictador comunista albanés Enver Hoxa y veía en el maoísmo una de sus principales fuentes de su inspiración política. En definitiva, Thaci buscaba realizar su peculiar “larga marcha” y crear un Estado basado en principios autoritarios y totalitarios, nada que ver con un Estado sustentado en valores occidentales y democráticos. Nuestros supuestos aliados en Kosovo eran hombres carentes de escrúpulos, violentos y radicales, más cercanos a los métodos y praxis política de Milosevic que a lo que se entiende en el resto de Europa como un movimiento de liberación nacional.
Tan sólo hay una gran diferencia entre Thaci y Milosevic, pues mientras que este último responde por sus responsabilidades políticas y militares en el conflicto yugoslavo el máximo líder de la guerrilla albanokosovar es un líder político respetado y consultado por nuestros representantes políticos. Los crímenes de Thaci, algunos contra su propia comunidad de representados, nunca serán juzgados por ningún institución internacional ni mentados en unos medios de comunicación que antepusieron la “verdad” oficial previamente cocinada por nuestras cancillerías que el genocidio silencioso que se perpetra en Kosovo desde hace ya casi una decena de años.

Hace ya unos, y en un hecho insólito que revela la ligazón nunca ocultada entre Thaci y determinados círculos de poder de Washington, el máximo líder del terrorismo albanokosovar fue invitado a la convención demócrata que nominaba a John Kerry como candidato a la Presidencia de los Estados Unidos. Thaci, que también tuvo el honor de dirigirse a los miles de delegados y simpatizantes demócratas, recordó a los americanos que los albanokosovares “nunca van a renunciar al derecho a la autodeterminación” y a la independencia de Kosovo. También solicitó, como viene siendo habitual, el voto de las comunidades albanesas para Kerry. Al parecer, según han revelado diversas fuentes albanesas, varios clanes y comunidades de esta etnia establecidas en Estados Unidos hicieron importantes donaciones al candidato demócrata con el fin de que después de una posible victoria les ayudase a crear el segundo Estado albanés de los Balcanes, el Kosovo. Kerry, como es sabido, perdió frente al segundo Bush, pero no por ello su buena estrella se apagó en la Casa Blanca y el apoyo de la administración norteamericana a la causa albanokosovar continuó.

Ricardo Angoso.

La Semillas del Odio.

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