KOSOVO NO SE VENDE

El inmenso patrimonio religioso, histórico, artístico y cultural del cristianismo ortodoxo en Kosovo corre peligro si la comunidad internacional no garantiza el Estado de derecho, denuncia la Iglesia ortodoxa de Serbia.

El obispo Teodosije Sibalic, abad del monasterio ortodoxo serbio de Visoki Dečani, ha lanzado el grito de alarma en una declaración transmitida a ZENIT, enviada con motivo de un encuentro con la prensa organizado el 17 de noviembre en la Cámara de los Diputados de Italia por la asociación Salva los monasterios.

El obispo no pudo participar en ese encuentro a causa del fallecimiento de Su Beatitud Pavle, el patriarca ortodoxo de Belgrado, a los 95 años, cuyo funeral ha tenido lugar este jueves.

“La nuestra es una región de mayoría musulmana en la que, aun habiendo pasado diez años desde el fin de la guerra civil y a pesar de la llegada de las fuerzas de paz de la OTAN, la verdadera paz y la libertad para la comunidad cristiana ortodoxa todavía no han llegado”, explica el prelado en su declaración.

La presencia en la región de un elevado número de iglesias y monasterios hace que Kosovo tenga gran importancia para la Iglesia ortodoxa serbia.

“No es exagerado afirmar –escribió el obispo Teodosije– que para nosotros Kosovo representa una segunda Tierra Santa, una especie de ‘Jerusalén serbia'”.

Sin embargo, sólo en el reciente periodo desde el final de la guerra, han sido destruidas o gravemente dañadas en la región –por los extremistas albano kosovares– 150 iglesias y monasterios, entre ellos lugares medievales de importancia mundial.

En este sentido, Teodosije destaca la ayuda prestada en particular por el contingente de las fuerzas de la OTAN presente en el territorio para frenar la violencia y tutelar los lugares sagrados.

De la necesidad de tutelar estos sitios, nació la asociación “Salva los monasterios” con el objetivo de sensibilizar a la opinión pública sobre el peligro de desaparición de un relevante patrimonio artístico-religioso en Kosovo y en otros lugares del mundo.

“Geográficamente –afirma el abad del monasterio ortodoxo serbio de Visoki Dečani–, Kosovo forma parte de Europa, pero es difícil imaginar un futuro europeo para esta región si continúan las violaciones de los derechos religiosos, civiles y humanos, de la comunidad ortodoxa cristiana y la destrucción de monumentos medievales símbolos de nuestra espiritualidad y cultura”.

Aunque es cierto “que los albaneses han sufrido mucho durante la guerra, permitirles vengarse de la comunidad cristiana ortodoxa prolongará el odio y el rencor”, mientras “siguen sin ser atendidos los llamamientos de los líderes e intelectuales albaneses”.

“Los países europeos –señaló Sibalic- deben insistir con mayor fuerza para que el respeto de la ley y del orden y el cumplimiento de los estándares democráticos representen los criterios principales de su apoyo político”, condicionando las ayudas de la comunidad internacional “al retorno de los expulsados, a la restauración de las casas, a la protección de los lugares de culto”.

“La única manera de lograr la estabilidad política de la región –concluye Sibalic– es conseguir un acuerdo entre Belgrado y Pristina basado en el respeto de las convenciones internacionales y en el derecho de los ciudadanos a las libertades civiles, humanas y religiosas”.

[Por Chiara Santomiero, traducción del original italiano por Patricia Navas]

ZENIT

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