KOSOVO NO SE VENDE

Hashim Thaçi, narcoterrorista del UÇK y a la postre Primer Ministro de Kosovo, se pronunció la pasada semana sobre la postura española respecto a la provincia serbia.

Thaçi lamenta la postura española y su “injerencia” en los países suramericanos, pero confia, en que el reconocimiento por parte de España acabará llegando. Y no se equivoca.

Fatmir Sedjiu, Presidente de la autoproclamada república, también se ha sumado a esta acción de lobbying y ha mandado una carta al ejecutivo español,  conminándole a reconocer la independencia de la región balcánica.

“España no puede quedarse atrás de la comunidad internacional. La independencia de Kosovo no se corresponde con los factores políticos nacionales (españoles). El estado al que pertenecíamos ha dejado de existir”, señaló Sedjiu. Además afirmó que “no hay riesgos de revanchismo” respecto de la minoría serbia, a pesar de que los datos de la limpieza étnica que se sigue llevando a cabo contra ellos, estén en su contra.

En declaraciones al diario ABC, el alcalde de la ciudad de Mitrovica, al norte de Kosovo, Bajram Rexhepi, ex terrorista del UÇK, habla sobre la postura de España respecto a la provincia Serbia.

“Los españoles deben dejar de hacer lobby en América Latina contra nuestra independencia. Moratinos ha pasado demasiado tiempo en Belgrado y el resultado es que no cuenta la verdad sobre Kosovo. Trabajamos para cambiar nuestra imagen. También en España hay mafia”, señala Rexhepi.

La presión a España también llega desde los EE.UU a través del diplomático Fletcher Burton, de la International Civilian Office, quien pide que España “mande a un representante local”, lo que supondría, de facto,  un reconocimiento de las instituciones ilegales de Kosovo. Además en la pasada visita de Zapatero a Obama el 15 de Octubre el premio nobel de la paz presionó al presidente español sobre el reconocimiento de Kosovo y las amenazas veladas por parte de EEUU están siendo constantes y se intensificaran tras la decisión del TIJ.

La tibieza del gobierno español, a pesar de la negativa a reconocer ninguna entidad jurídica internacional a Kosovo fuera de serbia, se muestra en que España solicitó a los artífices de la independencia de Kosovo que retrasaran el anuncio hasta después de las elecciones generales del 9 de marzo de 2008, pues un reconocimiento del narcoestado (lo que a todas luces se producirá tarde o temprano) supondría acabar con las aspiraciones presidenciales de Zapatero.

El principal escollo para el estado en este sentido es la inminente presidencia española de la UE y el problema que plantea que un país que sostiene una postura minoritaria en la UE, como es la negativa al reconocimiento de la independencia, pueda representar los intereses comunes de los estados miembros, máxime cuando todos quieren un Kosovo “europeísta”.

Kosovo No Se Vende

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