KOSOVO NO SE VENDE

“La mayor parte de la población de Kosovo es musulmana, por lo que anhela volver al mundo islámico”. En estos términos se ha expresado el pretendido Ministro de AAEE de Kosovo Skender Hyseni al Secretario General de la Liga Árabe Amro Musa.

Durante su visita oficial a El Cairo, Hyseni pretendía recabar el apoyo mayoritario de los estados árabes a la causa albanesa en Kosovo por su identidad de fe, argumentando que el reconocimiento por los miembres de la Liga “supondría el reconocimiento de la libertad de más de 2,5 millones de habitantes”.

No ha sido así y la excusa de la fe no ha conmovido a los árabes. De los 22 paises que componen la Liga Árabe, tan solo 6 han reconocido la independencia de Kosovo. Estos países son Arabia Saudí, Jordania, Bahrein, Emiratos Árabes Unidos, Islas Comoros y Mauritania. Quizá la razón para tan pobre acogida es que Kosovo sigue siendo un bastión del narcotráfico y el crímen vulgar y no un adalid de la fe pese al incremento del integrismo en la zona.

El hecho, no del todo inverosímil, de convertir Kosovo en una república islámica tiene dos externalidades negativas principales. La primera de ellas es que potenciaria el camino yihadista que ya está andando Kosovo y que podemos ver aquí o aquí. Y en segundo lugar supondría una nueva afrenta, quizás la mayor, al pueblo serbio, que tiene en Kosovo su particular Jerusalem repitiéndose así la derrota de la Batalla del Campo de los Mirlos donde, en 1389, se perdió toda una generación de la mejor juventud serbia en la lucha contra la tiranía d ela media luna.

Kosovo No Se Vende

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