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KOSOVO NO SE VENDE

Durante los diez años de ocupación “vigilante“ de la OTAN se han destruido 150 monasterios, se ha perseguido y aterrorizado a 200 mil serbios y otros tantos gitanos y hay 1800 desaparecidos

La nueva mecha preocupa hasta a la CIA

“¿Kosovo? Un tren de trinitrotolueno y gasolina”: las ya conocidas palabras del oficial de la OTAN no podían ser más claras. Se corresponden por otra parte con las del informe que Denis Blair, director de inteligencia de los EEUU, ha dirigido en estos días al senado estadounidense. Efectivamente, en ese informe, Kosovo y Bosnia constituyen “la principal fuente de tensión en Europa… la frágil situación de las diferentes comunidades étnicas y la cuestión de la minoría serbia, especialmente la del norte del país, se mantienen como fuentes de tensión que aún requieren la intervención de la diplomacia occidental”, porque para Denis Blair “pese a que más de 60 países, de los cuales 22 de la UE, han reconocido la independencia de Kosovo, en el futuro próximo Pristina seguirá dependiendo de la comunidad internacional debido a la asistencia económica y al desarrollo y como garantía de la integridad territorial de Kosovo. Gran parte de la población serbia –explica el informe de inteligencia de los EEUU– sigue refiriéndose a Belgrado y se opone a la integración de las instituciones kosovares, mientras que la influencia del gobierno de Pristina en el norte, donde los serbios son mayoría, es extremadamente débil. Por este motivo, la presencia de la OTAN aunque más reducida, es aún necesaria para evitar la violencia”.

La alarma de la inteligencia usamericana prevé la precipitación de una crisis sin límites Porque mientras en Pristina, a la sombra de la estatua de Bill Clinton inaugurada a fines de 2009 en relación a la guerra “humanitaria”, hierven los preparativos para el aniversario de la independencia del 17 de febrero de 2008, las piezas del rompecabezas kosovar no encajan. Pesa aún mucho la responsabilidad de los EEUU y de una parte de la UE que han hecho fracasar la negociación de una solución concordada -la de una “cosoberanía” con autonomía mucho mayor que la de nuestro Alto Adigio-. De este modo la independencia unilateral ha dividido a la ONU, cuyo Consejo de Seguridad no ha reconocido nunca la independencia monoétnica (Rusia y China estuvieron en contra), luego separó en el frente europeo a cinco países “sensibles”, como España (que por ese motivo retiró su contingente de Kosovo), Grecia, Rumania, Eslovaquia y Chipre Norte, que no reconocen al nuevo estado.

Ahora estas realidades confluyen alimentando el caos. Las Naciones Unidas confirman la misión, comprometidas por el Consejo de Seguridad a defender el derecho internacional de la Resolución 1244, la que en 1999 concretó la paz de Kumanovo que puso fin a la guerra entre la OTAN y la antigua Yugoslavia, aprobando la entrada de las tropas de la OTAN en Kosovo pero reconociendo la soberanía de Belgrado. Los contingentes KFOR-OTAN, 16 mil hombres, reducidos ahora a 10 mil a causa del turnover de Afganistán, permanecen aún, pero el marco legal se ha modificado: deberán defender la Resolución de la ONU, pero de hecho garantizan la legitimidad del nuevo estado. Por si fuera poco, la UE ha instalado de hecho la misión Eulex para imponer la independencia de los serbios, pero esta misión no ha podido dar frutos aún debido a la dura resistencia de los serbios a reconocer la independencia monoétnica de los albaneses. De modo que el representante internacional, Peter Feith, la ha pasado por alto. Monolítica y estable queda solo Camp Bondsteel (Urosevac) la más grande base militar de los EEUU, construida a despecho de los acuerdos internacionales. El choque entre tales poderes está en la mira de todos. Porque Peter Feith, junto con las instituciones albanesas de Pristina, cuyo objetivo era la integración del norte con el resto del sistema institucional del país, decidió la abolición de las estructuras “paralelas” serbias apoyadas por Belgrado que aun considera a Kosovo una provincia y ha presentado un recurso ante la Corte Internacional de la Haya por un juicio que se sustanciará en el verano.
Mientras tanto lo actuado por Peter Feith, a pesar del apoyo de la cúpula del “Grupo Internacional sobre Kosovo” de Viena del 8 de febrero pasado, ha sido desautorizado tanto por la OTAN como por la ONU y sobre todo por la Eulex, que lo acusa de no haberla involucrado, sobre todo por que era la Eulex la que consentía el paralelismo entre las instituciones serbias, y por involucrarlo también en el control de los canales mafiosos, verdaderas multinacionales del área. Y porque también es consciente, como el informe de inteligencia de los EEUU, de que el norte de Kosovska Mitrovica está por convertirse en la mecha de un nuevo conflicto armado.
Hace solo dos días el gobierno de Pristina amenazó con la secesión de los albaneses del Valle de Presevo, al sur de Serbia, si el norte serbio de Kosovo mantiene sus instituciones. Belgrado responde esta vez y no se limita a esperar a la Corte de la Haya, apoya a los serbios de Kosovo; a los pocos que han quedado, porque durante los diez años de ocupación “vigilante“ de la OTAN se han destruido 150 monasterios, se ha perseguido y aterrorizado a 200 mil serbios y otros tantos gitanos y hay 1800 desaparecidos. Los pocos que sobreviven se hallan reducidos en enclaves rodeados de alambrados de púa y tanques. Y así se mantienen con visitas hasta del mismo presidente serbio Boris Tadic y muchos ministros que a menudo realizan misiones en Kosovo. La semana pasada detuvieron a una delegación serbia con dos viceministros. Hubo una protesta internacional, dirigida hasta a la silenciosa Farnesina1. Ahora bien, esta tierra –contaminada y cubierta de bombas de racimo diseminadas por la OTAN, socialmente devastada y miserable con más de un 50% de desocupación a diez años del fin de la guerra y donde según informes de ONG internacionales la “creciente corrupción y la criminalidad organizada amenazan su futuro”- está destinada a calentarse aún más. En efecto, el 25 de abril asumirá el nuevo patriarca serbo-ortoxo Irinej, parte de una Iglesia ortodoxa que defiende el Kosovo Metohja como su tierra natal e inalienable para serbia, se temen nuevos pogroms como sucediera en marzo de 2004. Sí es “un tren con trinitrotolueno y gasolina”.
Tanto más que en pocos días se desarrollará en Bosnia el “referéndum” sobre Daytona de los serbios de Bosnia. Porque allí la misma comunidad internacional que a pocos centenares de kilómetros de distancia ha apoyado la división-secesión de Kosovo de Serbia, insiste en una Bosnia “unitaria”, unificada en Sarajevo, con la abolición de la República Srpska,2 como se decidió en Dayton a fines de 1995.

Tommaso Di Francesco

1. Farnesina: Ministerio de Relaciones Exteriores de Italia (N. de T.).

2. Republica Srpska : República de Bosnia Herzegovina (N. de T.).

Fuente: Il Manifesto
Tarducción: Susana Merino para Rebelion.org
Vía: Semanario Serbio
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KOSOVO NO SE VENDE

Hace dos años que el parlamento narcoterrorista de Kosovo declaró unilateralmente la independencia de la provincia serbia.

Bajo los auspicios de los EEUU y con la aquiescencia de la UE y la ONU, Europa contempló como una parte de su territorio, el corazón de uno de los pueblos que la habitan, era desgajado por la mano abyecta y vil del narcoterrorismo islamista títere de las barras y estrellas.

Si sabíamos que tanto el grupo de criminales del UCK (ahora los más altos políticos de Kosovo) y los EE.UU. no respondían a valores y moralidad alguna, muchos pensábamos que la barrera del derecho internacional, representado por la Resolución 1244 de la ONU, sería un obstáculo infranqueable para las ansias de construcción de la Gran Albania. Nada más lejos de la realidad.

El entonces presidente, Vojislav Kostunica señalaba que “nunca la verdad de por qué Serbia fue destruida de forma salvaje por las bombas de la OTAN ha estado más clara” .

Hoy, dos años después de tamaña agresión al pueblo serbio son varios los interrogantes que pesan sobre el futuro de Kosovo y Metohija.

Por un lado está pendiente de resolución por parte del Tribunal Internacional de Justicia de la Haya el recurso interpuesto por Serbia (a trevés de la Asamblea General) contra la declaración unilateral de independencia, aunque en caso de una declaración favorable a la legalidad internacional acorde con lo solicitado por Serbia, podría plantear problemas, pues muchos estados, entre ellos EE.UU., se han pronunciado sobre la irreversibilidad de la independencia. Está por ver.

Por otro lado Serbia, de la mano de Tadic, está haciendo muchos esfuerzos por la “europeización” del país balcánico, y aunque ha expresado que la cuestión de Kosovo es innegociable, muchos temen que el acercamiento a la UE suponga una cesión sobre la soberania de Kosovo.

Un aspecto relevante, y del que por supuesto la prensa internacional no a prestado ninguna atención, son las investigaciones de la red de tráfico de órganos, a cargo de Dick Marty, que se produjo en Kosovo en 1999. Es notable este asunto, además de por la gravedad y sordidez del tema por que según Bruno Vekaric, portavoz de la fiscalía del Tribunal Penal Internacional, tanto Haradinaj como Agim Ceku y Hashim Thaci, actual Primer Ministro kosovés, están profundamente implicados en la extracción de órganos a civiles serbios, teniendo “mucho material” que implicaría al primero directamente en redes de tráfico de órganos. Un ejemplo más de la deriva delictiva de los terroristas que juegan a ser políticos en Kosovo.

Además, no debemos olvidar como el informe para 2010 de Human Rigth Watch a puesto de relieve el rotundo fracaso de las instituciones provisionales albanesas en Kosovo en especial a lo que a la protección de la minoría serbia se refiere. Así, es palpable, para cualquiera que busque más allá de la “verdad” informativa impuesta la limpieza étnica, en el estricto sentido de la palabra, que sufre la minoría serbia de Kosovo, siendo objeto de agresiones, atentados, muertes, confiscaciones y toda una serie de actos tendentes a expulsar a la población serbia de su legítimo territorio.

El tráfico de armas y de drogas, la pobreza y el paro, el moderado reconocimiento internacional de la independencia y la situación del norte de Kosovo, que no está sometido a la autoridad de Pristina, son otras de las piedras en el camino con las que se van a encontrar las autoridades provisionales de la provcincia serbia.

Con todo ello, el panorama de Kosovo no parecería muy halagüeño para este 2010, si no es por la decidida voluntad del pueblo de Serbia a no ceder el alma misma de su tierra, la cuna histórica, religiosa y espiritual de su pueblo. Pues como dijo Kostunica “Mientras el pueblo serbio exista, Kosovo será Serbia”.

Kosovo No Se Vende